Estamos creciendo en un mundo en el cual está visto como
algo normal lo corrupto, donde los inocentes son condenados y los culpables
puestos en libertad y en el cual se mira más por el bien propio que por el bien
común. No juzgo lo que cada cual haga en su vida, las decisiones que tome o los
caminos que decida recorrer. Pero cuando tu vida y sus decisiones implica a
todo un pueblo, un país, es de cobardes no mirar por todos. Egoísmo puro y
duro. Sin nosotros, simples ciudadanos de a pie, los que nos gobiernan o
representan no son nadie. Nosotros les otorgamos la confianza y el poder para
estar en lo alto. Y de igual manera se lo debemos retirar cuando sus discursos
están plagados de mentiras.
Me entristece como persona que haya gente tan ignorante
que sea incapaz de reconocer todo lo que está pasando. Pero claro, el ser
humano por naturaleza siempre busca el camino más corto, y es más fácil mirar
hacia otro lado. Sí, mientras algunos piensan en qué hacer este fin de semana,
qué modelito adquirir o qué rimel nuevo comprarse, otros luchan en la calle por
el futuro del resto. Y digo en la calle, porque claro, los que deben luchar por
eso no lo están haciendo. A pesar de todo, de la terrible situación que está
viviendo esta España del siglo veintiuno me siento orgullosa de no ser el bicho
raro que se preocupa por los derechos humanos. El franquismo amenaza con
volver, pero los que aún recordamos a todas aquellas personas que murieron
porque ahora nosotros tengamos lo que tenemos no lo vamos a consentir. Es la
primera vez que me siento orgullosa de pertenecer a la Comunidad Valenciana, la
primera. Porque para que esto no vuelva a ocurrir algún día espero contarles a
mis nietos como la #primaveravalenciana logró la unión del pueblo y derrocó a
aquellos que abusan del poder empleando la violencia.
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| Foto: abc.es |

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